OFICIOS TRADICIONALES

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EL AFILADOR - PARAGUERO

 
Persona que por oficio se dedica a afilar cuchillos u otros objetos cortantes y arreglos de paraguas, tradicionalmente de forma ambulante.
 
En España se dice que este oficio se originó en la gallega provincia de Orense. Los afiladores orensanos hablaban entre sí un idioma particular o germanía llamado barallete.
 
Se trasladaba a pie por los caminos de España, empujando la tarazana, un curioso e ingenioso artilugio. Era una rueda enorme, casi como de carreta, rodeada de una armazón de madera y una gran correa.
 
Para afilar algún cuchillo o tijeras, la estructura se convertía en una base que apoyaba en el suelo, con lo que la gran rueda subía y quedaba libre. Se acoplaba una correa de cuero y mediante el pie, dándole a un pedal, el afilador estaba listo para hacer girar las ruedas de afilar, teniendo las dos manos libres para manipular los utensilios a los que necesitaba renovar el filo. Primero los pasaba por la piedra de desbaste, la gruesa, y luego por la fina o pulidora, devolviéndonos un cuchillo de filo perfecto.
 
Pero no se limitaba solo a eso, pues el hombre tenía otros conocimientos y habilidades manuales. También te arreglaba las varillas rotas de un paraguas. Incluso podía colocarle un parche al fondo de alguna olla o caldero que se hubiera perforado. Y mientras trabajaba, el afilador, ansioso de conversación que mitigara un poco su andariega soledad por los caminos polvorientos, solía darnos noticias de lo que ocurría en otros pueblos más lejanos.
 
La sucesora de la gran rueda de afilar fue la bicicleta, que ha sido modificada de forma que en su parte trasera lleva montada el esmeril mecánico con una piedra de afilar que emplea para afilar los objetos cortantes, siendo posteriormente sustituida por la motocicleta en una evolución lógica de los tiempos.
 
Es pues, un oficio viejo que resistió las inclemencias de la historia gracias a la tenacidad de estos hombres curtidos en las más duras condiciones laborales, familiares y personales.
 
Las nuevas tendencias económicas que implantaron la cultura de «usar y tirar» dejaron sin sentido el trabajo de los afiladores que, poco a poco, fueron desapareciendo de las calles, caminos y carreteras. En la actualidad, los afiladores sobreviven gracias a la venta de herramientas de corte en comercios, así como afilando útiles de especialistas (cirujanos, carniceros, peluqueros, manicuras... etc.).
 
 
Flauta
Flauta de caña
Moto de afilador
Flauta afilador (chiflo)
Flauta caña
Moto afilador
 
Tarazana_1
Tarazana-1
Tarazana_2
Tarazana-2
Afilador en acción
Afilador en acción
Afilador afilando
Afilando cuchillo
 
Comentario
El Afilador, un entrañable profesional que de vez en cuando aparecía por el pueblo con el reclamo de su armónica. Como tantas otras actividades, se quedó en la memoria del tiempo.