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JUEGO DE LOS SANTOS

 

A pesar del nombre, este juego no tenía ninguna connotación religiosa, pues el nombre le viene por la similitud con las estampas de imágenes, que en aquella época ya se repartían por las iglesias y ermitas (Santicos).

 
Los santos eran las dos caras de cartulina que recortábamos de las cajas de cerillas, los había de diferentes temáticas: con animales, personajes, coches de época, aviones, plantas, edificios, etc, en la tapa de atrás de las cajetillas ponía una breve descripción o explicación  sobre el dibujo o ilustración de la cara  principal. Las cajas eran de tamaño pequeño, dentro estaban los 40 fósforos, hechos de papel enrollado con parafina y la cabeza blanca de fósforo en un extremo, todavía se pueden encontrar en el comercio, más tarde aparecieron los actuales fósforos de madera y los mecheros de gas.
 

DESCRIPCION DEL JUEGO

 
 
Colección de Santos "Tema Animales"
 
Coleccion cajas de cerillas de cabezas de caballo.
 
Coleccion cajas de cerillas de cabezas de Toreros.
 
 
"El monto". Consistía en dejar caer o golpear el santo sobre la pared desde una altura predeterminada (1,5 mts.), el siguiente jugador hacía lo mismo, de forma que cuando uno caía sobrepuesto parcialmente  a otro u otros, te llevabas los dos o tres que montabas o tapabas.
 
Podían jugar varios jugadores, y había dos modalidades: "A montados", y entonces se ganaban tan sólo los que quedaban montados por el santo ganador, y "a todos" donde el ganador se llevaba todos los santos que había tirados. Como se podían perder muchos, se quedaba a cuantos había que reanudar el juego. Todos los jugadores debían tirar el mismo tipo de santos, de uno o de dos. Naturalmente convenía ser el último en tirar y para establecer el orden se "donaba" o se sorteaba
 
"la Línea". Aquí se trataba de dejarlos lo más próximos a una raya pintada en el suelo o a una pared, lanzándolos desde otra línea marcada en el suelo. Se ordenaban los jugadores por orden de aproximación , cogían los santos y los echaban al aire. Los que caían viéndose el anverso eran los que ganaba. Los restantes pasaban al segundo jugador, que hacía lo mismo , y así hasta que todos lo santos tenían dueño.
 
Seguro que más de uno recuerda  conoce y ha jugado a este juego.
 
Siempre se conservaba la mejor colección, en los recreos y a la salida de la escuela nos intercambiábamos aquellos que teníamos repetidos para aumentar la colección de los mejores Santos.
 
Siempre estabamos pendiente de cuando se le acababan las cerillas a los familiares mas cercanos para pedirles los estuches vacíos, y recortábamos la cara superior e inferior de la caja, para así aumentar la colección de “santos”.
 
 
Los juegos tradicionales, trasmitidos de generación en generación son una parte integrante de nuestra cultura popular, la cual representa el conjunto de valores, tanto material como espiritual, creado por el pueblo a través de su historia, reflejando así su modo de vida, costumbres y tradiciones.