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JUEGO DE LAS CANICAS
 
Se le llama canicas a esas bolas pequeñas de barro (arcilla) cocido o de vidrio transparente con adornos de colores llamativos que sirven para jugar a muchos juegos. En todo el mundo se juega a las canicas, de hecho, los niños de antiguas civilizaciones como la egipcia, la griega o la romana ya las conocían.
 
CARACTERISTICAS:
Se trata de un juego de precisión y puntería, el objetivo principal es siempre acertar el blanco escogido (la bola del contrincante), impulsando para ello la canica con el dedo pulgar con un golpe seco, fuerte y preciso. En ningún caso se admite sacar morro (el arrastre o acompañamiento de las manos como técnica para lanzar la canica).

 

REQUISITOS:
Quizá gran parte del éxito de este juego se deba a la simplicidad de los materiales requeridos, puesto que sólo son necesarias algunas bolas pequeñas o canicas, ya sean metálicas, de cerámica, de vidrio, de plástico o incluso de mármol, por citar algunos ejemplos. Además, resulta indispensable una buena dosis de ingenio en la medida en que el jugador debe adaptarse siempre al entorno escogido para el juego. Y por tanto, deberá adecuar el objetivo, las reglas y el grado de dificultad en función de ello.
 
Hay muchas maneras de jugar a las canicas, pero el resultado suele ser siempre el mismo: el ganador se queda con las canicas que sus rivales (todas las que pusieron en juego).
 

JUEGOS DE CANICAS

 
 
Juego de canicas en Vezdemarbán 1
 
Juego de canicas en Vezdemarbán 2
 
Juego de canicas en Vezdemarban 3
 
 
EL GUA:
Se hace un agujero en la tierra de unos diez centímetros de diámetro y unos siete u ocho de profundidad, llamado ‘gua’ (normalmente estaban hechos de otros días). Tras marcar la línea de tirada a una distancia prudencial del ‘gua’, los participantes lanzaban su canica desde el gua a la raya para determinar el orden de participación. Comenzaba el que más cerca había quedado de la raya, Desde esa misma raya los jugadores tratan de colar sus canicas en el agujero.
 
La persona que consigue introducir la canica es la que comienza el juego, si nadie lo logra, dará comienzo la que se haya aproximado en menor medida. Entonces, se miden dos palmos y medio desde el ‘gua’, la canica se sitúa entre el dedo índice y el pulgar, y tras apuntar a la canica de la persona contraria, se lanza. Si golpea a la otra canica, debe tratar de volver a introducir la suya propia en el ‘gua’, eliminando así al rival, que debía pagar una canica, que casi siempre no era esta BOLA precisamente, ya que estaba destinada para el juego, era otra que sacaba del bolsillo de peor calidad. En el caso de que fallara, uno de los contrarios lanzaría su canica tratando de golpearla, y si tuviera éxito debería también introducir la suya propia en el ‘gua’.
 
EL CIRCULO:
Se dibuja en la tierra un círculo de aproximadamente medio metro de diámetro y dentro de él se colocan las canicas apostadas por los participantes en la misma proporción. También se dibuja una línea alejada del círculo. El primer tiro será hacia dicha línea. Quien quede más cerca de la misma, tendrá la primera tirada hacia el círculo.
 
Los jugadores por turnos trataran de sacar las canicas del círculo para quedarse con ellas, siempre y cuando la suya también quede fuera. Quien saca alguna canica podrá seguir tirando hasta que falle y si la canica que se utilizaba para lanzar quedaba en el interior del círculo, se perdía. El juego no termina hasta que todas las canicas han sido sacadas del círculo.
 
El circulo, estimulan el pensamiento táctico ya que el niño debe intentar sacar las canicas del espacio delimitado pero sin que la suya quede dentro. Además, cuando el niño juega con sus coetáneos, también se convierte en una oportunidad para desarrollar y poner a prueba sus habilidades sociales.
 
. Todos solían tener una bola favorita que utilizaban para jugar, pero si perdían nunca entregaban ésa, sino otra cualquiera. Las canicas se empleaban también como moneda de pago en otros juegos, como en la peonza.
 
 

 

DATOS SOCIOCULTURALES:
Hoy está presente prácticamente en todo el mundo y puede vanagloriarse de no haber perdido su encanto. Sin embargo, no solo se trata de un juego divertido sino que también contribuye al desarrollo y la maduración de los niños.
 
MUCHO MÁS QUE UN JUEGO:
jugar a las canicas potencia la coordinación fina y dinámica de las manos. Este juego estimula la capacidad neuromuscular para ajustar los movimientos de los brazos y mejora el control nervioso sobre las contracciones, permitiendo que el niño aprenda a dosificar el nivel de excitación muscular que necesita para realizar movimientos con mayor precisión.